viernes, 14 de diciembre de 2012

Las Gemínidas, la última lluvia de estrellas del año


La lluvia de estrellas de las Gemínidas es la más prolífica de todas, por encima de las Perseidas, dejando alrededor de 120 estrellas fugaces por hora en su punto culminante, la noche del  13 al 14 de diciembre (¡Dos por minuto, cuantos deseos por pedir!). Obviamente las segundas, también llamadas “Lágrimas de San Lorenzo”, son las más conocidas ya que tienen lugar en Agosto, cuando las temperaturas nocturnas hacen más agradable la observación.

Sobre los telescopios del IAC
Solemos relacionar las lluvias de estrellas con los fragmentos de hielo que van dejando los cometas a lo largo de su trayectoria. Los cometas no son más que gigantescas bolas de hielo sucio que describen órbitas elípticas alrededor del Sol, evaporándose a medida que se acercan a la estrella. Estos restos que van dejando las colas permanecen relativamente estáticos en una zona concreta del Sistema Solar, y si la Tierra, en su movimiento de traslación alrededor del Sol, se encuentra con estas partículas (no se alarmen, son del orden de centímetros), las introduce en la atmósfera con una velocidad brutal y el rozamiento con el aire hace que se desintegren, no sin antes dejar una estela brillante fruto de la calcinación. ¿O qué pensabas que eran las estrellas fugaces?


Pero en el caso de las Gemínidas, el progenitor  de estos diminutos meteoros no es la cola de ningún cometa, sino el asteroide (3200) Phaeton, descubierto en 1983. Los asteroides son cuerpos fundamentalmente rocosos, por lo que no se evaporan ni menguan tan rápidamente como un cometa. Aún así su gravedad no es lo suficientemente intensa como para mantener unidos todos sus componentes, por lo que en este caso Phaeton ha ido dejando un rastro de pequeñas partículas a lo largo de su órbita.



A veces el Teide parece pequeño

El cielo nocturno no siempre tiene las mismas estrellas. Como la Tierra se traslada alrededor del Sol, en cada época del año ves una parte distinta de la bóveda celeste. Por eso hay constelaciones de invierno, primavera… Los fragmentos de lluvia de estrellas se encuentran en lugares distintos de la órbita terrestre, y desde nuestro planeta siempre los veremos sobre un fondo concreto, sobre una constelación determinada. En el caso que nos compete, los hermanos Cástor y Pólux, Géminis, dan nombre al fenómeno astronómico. Seguro que también te suenan las Leónidas, Perseidas, Táuridas, etc.

¿Ves una franja vertical más iluminada de lo normal? Es nuestra galaxia,
 la Vía Láctea, con una estrella fugaz a su izquierda
Pero qué confortable se está frente al teclado y qué tortura me supuso la fotografía astronómica. Entre la contaminación lumínica de Santa Cruz y lo nublado que estaba no quedaba otra que subir al Teide. Estarse inmóvil sacando fotos de 20 segundos una tras otra durante más de dos horas a 4 grados sobre cero no fue una experiencia agradable, y mucho menos para mis manos y pies. De trescientas fotos sólo capté dos estrellas fugaces, y de las más débiles. Las mejores siempre salían por otros lugares, o en los momentos entre una foto y otra…

La única decente es la primera del artículo. Sobre el Observatorio de IAC, en Izaña, se encontraban Géminis y Orión. Encima de ellas, pero debajo de Júpiter (el punto más brillante), se compadeció de mí una débil estrella fugaz. Me emocioné tanto que hasta se me olvidó pedir un deseo. Fuerte idiota.

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